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Destino y Destrozo es el tercer y último OVA de la serie Rellow dirigida y escrita por EL SUP3R 13. Su producción empezaría el 17 de noviembre de 2020.


Luego de haber fallado, los cerdos comenzarían el último robo de huevos. Pero la bandada finalmente terminaría esta abrupta guerra. Como recompensa, los tres huevos nacieron sanos y salvos. Pero como consecuencia de la guerra, Stella quedaría incapacitada durante un largo tiempo. Tras el último impacto, Red y Willow serían rescatados después de aquél evento. Pero esta última quedaría inconsciente. Y además con una gran e inesperada sorpresa que impactaría a Dahlia.

—... No es cierto.— Al ver a Willow con un problema aún más grande, Dahlia comenzó a sentir un gran temor. —Red debe saber esto.

Mientras tanto, Red iría caminando a la ciudad cerdo. O lo que quedó de ella.

—¿Así que esto quedó de la ciudad?— El pájaro rojo quedaría asombrado al ver los restos de esta destruida ciudad. —Interesante... Creí que quedaría como Japón después del ataque a Hiroshima, o del tercer impacto. Pero quedó como México en 2021.

Era una vista totalmente horrible desde dentro. Muchos edificios y casas quedaron en ruinas. Y lo peor, del castillo donde se ubicaba el trono del rey cerdo no quedó nada. Dejando un cráter como marca. Red se quedó mirando aquellos restos dejados tras la última guerra. Recordando aquellos momentos. Como aquél primer robo mientras la ciudad se construía. Así como cuando Terence estaba al rescate. O cuando el grupo definitivo peleaba por primera vez. Eran recuerdos maravillosos que dejarían a Red llorando de la conmoción. Haciéndole saber que esos recuerdos ya no se revivirían. Luego de todo esto, Red se fue a su nido escuchando música clásica. Lo que llamaría la atención a Luca y a los tres huevos recién nacidos.

—Pobre, Red. Me parece extraño verte llorar de esa manera.— Luca parecía ansioso de mostrarle a Red los tres huevos. Pero... —Lamento que no estés para estos momentos. Vámonos, niños.

Había pasado una hora. El disco de vinilo terminó de reproducirse. Red ya estaba dormido. Tras esto, Dahlia se acostaría con él para consolarlo de la depresión.

—Espero que despiertes pronto. Tengo cosas que mostrarte.

Habiendo pasado unos minutos, Red despertaría dándose cuenta del abrazo que Dahlia le daba. Pero éste se soltaría al enterarse de que era ella. Red estaba confundido. Dejándolo preguntarse, ¿Qué rayos hacía aquí?.

—¿Dahlia? ¿Por qué querías acostarte conmigo?

La búho despertaría viendo a Red levantado.

—Menos mal que despertaste.

—¿Por qué me abrazaste?— preguntó —¿Qué quieres de mí?

—Luca me contó lo que pasó contigo. No quisiste comer y te fuiste a llorar en tu nido. Por ello esperé que despertaras para poder contarte lo de Willow.

—Decirme que murió de hambre por falta de alimentos.

—¡Nada de eso! Willow quiere verte. Está viva.

—¿Para qué? ¿Para que me diga que casi la mato? Los metí en problemas y tuve que defenderlos. Fue mi trabajo y ahora que los cerdos están extintos, siento que ya no tengo nada que hacer.

—Red...— Dahlia le dio un ligero picotazo para hacerle recuperar la conciencia. —¿¡Quieres dejar de andar de maricón como Shinji cuando le piden subirse a un EVA!? ¡Ya no eres un niño! Anidamos los huevos que defendiste aquí en la meseta de cobalto como siempre deseaste y nacieron bien. Querían verte pero no les pusiste atención por lo llorón que te volviste. Ahora tu noviecita Willow te pide que la veas un momento y no quieres por que piensas haberla matado. La has salvado y ahora tendrás que ir con ella como un buen hombre lo haría.

—¿“Noviecita”? Pero si Willow y yo no somos pareja.

—Ah, ¿no? ¿Entonces cómo fue que tú y ella estuvieron sin ser atacados por los cerdos en una noche antes del día del último impacto?

—... No estoy seguro...

—Entonces explica: ¿Por qué decidiste arriesgar tu vida para salvarla?

—¿Crees que dejaría a un miembro de la bandada atrás? No lo haría.

—Ni mucho menos a Willow.

—Por que pertenece a la familia.

—O por que tienes un compromiso con ella. No lo ocultes. Ya sé que estás enamorado de ella desde que enmendaste lo del lienzo. Pero niegas estarlo por que temes ser expulsado de la bandada. Ella también te ama por lo generoso y humilde que te volviste. Aun que tuviste unos problemas. Pero eso se puede arreglar.

—Entonces tú sabías que Willow y yo...

—Exacto. Siempre adoré verlos felices. Pero lo oculté por que temía ser acusada de cómplice.— respondió conmovida. —No te preocupes. Confía en que guardaré tu secreto. Pero ten en cuenta que si te descubren, todo dependerá de ti. En otras palabras, diré que fue un honor verte. ¿Quedó claro?

—... Claro.

Dicho esto, Red y Dahlia fueron al laboratorio para ver a Willow. Quien ya se había recuperado tras una revisión. Pero con algo que impactaría al chico rojizo.

—¡Has vuelto, Red! Me da felicidad. Temía que no volvieras luego de verme inconsciente.

—Red, Ella solamente perdió la conciencia. Pero la recuperó después de lograr atenderla a tiempo.— la búho explicaba. —Solo falta recupere sus energías y le daremos de alta. Excepto por un problema.

—¿Cuál problema?— el chico rojizo dejaría de sonreír.

—Mejor que tu “futura esposa” te lo mencione...

—No quería decirlo pero... Estoy embarazada. Tendré dos hijos.

—¿Pero si Willow será madre, quién será padre?— preguntó nervioso

—¿Quién más a parte de ti ha estado con ella varias veces? ¡Recuérdalo!— la búho comienza a enojarse.

Al escucharla, Red comenzaría a recordar las veces que estuvo con ella. Entre éstas, como cuando fueron a la cima de la montaña Cabeza de Cerdo. También la vez que fueron consiguiendo zarzamoras. Y por último, como cuando la salvó de ser rostizada a causa del último impacto tras la explosión de la ciudad cerdo.

—Entonces... Ahora entiendo. Éste es mi nuevo destino. Mi destino anterior era cuidar los huevos que había anidado antes y después de la llegada de los demás pájaros. Incluso durante la guerra contra el Rey Cerdo. Tras terminarla, sentí que ya no tendría nada que hacer. Pero ahora, tengo un nuevo destino. Y ese nuevo destino es... Convertirme en padre de dos huevos.

—O sea que...— dijo Willow confundida —¿Red es...?

—Lo es, Willow.— Dahlia dijo con una cara semi feliz.— Pero no sé si él quiso este camino. Ser un padre y tener que cuidarlos hasta su crecimiento.

—Puedo con ello.— Red respondió. —Especialmente ahora que los cerdos ya no están. Ahora tengo ventaja. Pero hay un problema. ¿Dónde viviríamos?

—Conozco un lugar.— Dahlia dijo. —Pero dudo que le agrade a Red.

Bosque de Bambú. Un lugar lleno de bambús como una parte de China. Si bien no tiene parecido a la Meseta de Cobalto por la falta de árboles, el clima por lo menos es perfecto para la anidación de los huevos. Pero la única desventaja es que el bambú no se considera apto para hacer nidos. Sin embargo sí se podrían construir unas pequeñas casitas. Pero aún así Red iría por tallos de paja para preparar unos nidos. Pasaban horas. Ya era hora de la cena entre toda la bandada. Todo estaba tranquilo. Pero...

—Chicos. Muchas gracias por haber ayudado en todas las batallas por la recuperación de los huevos. Quienes ahora nacieron bajo estos nombres. Enzo. Un pájaro de color caramelo. Con un pico muy peculiar. Flash. Otro pero de color cian. Cuenta con un poco más de brillo durante el día. Y por último, Rem. Color lavanda. Muy curiosa y parece encantarle considerar las aves como familia. Como Nezuko. Ahora que ya no habrá guerras pájaro-cerdo, dentro de poco deberé retirarme. Ha sido un honor haber estado con ustedes. Los extrañaré mucho. Jamás olvidaré aquellos momentos como líder y ayudante de la bandada. Como última cosa, en cuanto me retire, le daré toda mi confianza a Dahlia. De ahora en adelante ella se encargará oficialmente de la bandada.— Las palabras de Red dejarían mayor parte de la bandada conmovida.

—¿Red? ¿Estás bromeando?— preguntó la búho

—No lo es.— el cardenal responde felizmente. —Te esfuerzas tanto para adelantar la bandada. Incluso veo un potencial en ti. Eres responsable con los demás y haces mucho por nosotros. Además, le daría el liderazgo a Chuck pero sería mucha responsabilidad a pesar de su velocidad. Además debe cuidar mucho a su novia.

—¡Eso es ofensivo! pero tienes razón...— dijo el carpintero

—Por su pollo que no. Te deseo suerte cuidándola.

Luego de la cena, Red empacaría sus cosas. De repente, llega Willow para esto...

—Red. Sé que esto no sonaría bueno pero... ¿Por qué te retiras?

—Escucha. Hay un plan que pienso hacer. Así que haz lo siguiente. Cuando creas que saldrán los huevos de tu vientre, te recomendaré ir de inmediato al bosque de bambú. Hazlo secretamente y pasa desapercibida. Así no te descubrirán. Juro que me haré cargo de cuidarlos. Mientras tanto, mantendré preparado el nido. Por lo que podría no verlos durante un tiempo. Así que cuida mucho de la bandada. Que no se enteren de tu embarazo. Que no sospechen de ti. Te estaré esperando.

—Ten mi palabra. Haré lo mejor posible.

Dicho esto, Red comenzaría a mudarse para inicializar el plan. Ya era de noche. La mudanza ya había terminado. Willow comenzaba a sentir angustia ya que tenía miedo de pensar qué pasaría en la bandada sin Red. Esto por la falta de líder. De repente, Dahlia apareció para consolarla.

—¿Pero qué? Dahlia... ¿Ahora qué necesitas?

—Te noté nerviosa. Seguramente lo extrañarás. ¿Está bien si duermo contigo un momento?

—¿Pero qué pasará con Stella?

—Está con Chuck. Él la asegurará.

—Eso esperaría. ¿Qué le pasó?— dijo la pavorreal confundida.

—¿Qué ya no te acuerdas? Fue electrocutada durante nuestra última batalla por culpa de un cerdo. Usaron una pistola de electrocución. Le apuntaron a la cabeza. Lo cuál la había dejado en coma un tiempo. Ahora permanece inmóvil y tendremos que ponerla en estado de recuperación.

—¿Qué? Creí que podía recuperarse en un corto plazo.

—No en realidad. Esto no es como en las películas. Donde una persona despierta del coma y ya de inmediato puede caminar.

—Lo siento. No lo recordaba mucho...

—No te culpo. Respecto a ti, tú tan solo perdiste la conciencia. Dormiste un ligero rato. Pero hasta ahí. Lo bueno fue que te recuperamos a tiempo. De lo contrario terminarías como Stella. Ahora solo quedará esperar a que esa última se recupere.

—... Siento no haberlo sabido. Pero igual espero mucho por su recuperación.

—También yo. Sin ella no podremos celebrar un buen final. Un buen final definitivo para esta historia.

—Claro...

—¿Te molesta si dormimos juntas o hablamos algo?

Mientras tanto, Red trataba de dormir pero en realidad seguía sin dejar de pensar en Willow y los huevos. Pero a la vez trataba de pensar en positivo tras finalizar la guerra.

—Espero que no le pase nada.— El chico rojizo seguía desesperado y lleno de insomnio. —De lo contrario deberé volver. Pero eso implicaría arruinar mi plan. ¡No! Si me largo, la bandada sospechará de mí.

Había pasado una hora durante la noche. Dahlia y Willow seguían conversando como dos chicas en una pijamada. Pero...

—¿Me cuentas cómo fue tu experiencia en un búnker con Red?— Dahlia pregunta. —Solo quiero saber.

—... Fue horrible. No había tanta comida. Teníamos que comer poco a poco. Pero hasta ahora estoy bien.

—Eso sí. Y ahora cuéntame sobre tu primera vez con Red. ¿Cómo lo hicieron?

—¿A qué te refieres?

—Sé que sonará algo explícito pero solo quiero preguntarte cómo fue que te embarazaste de Red.

—No estoy muy segura.— Willow trata de recordar. —Estaba dormida estos días.

—¿Lo hicieron en la sala de urgencias? ¿En el búnker? ¿Cómo y dónde?

—No suelo estar muy segura. Menos después de lo tanto que pasé dormida.

—¡La madre que...! Supongo que deberé dejar pasar esto. Mientras estaré acostada junto contigo. También necesito descansar.

—... Bien. Pasa buenas noches.

Luego, las dos aves dormirían bien. Mientras, Red comenzaba a tener visiones sobre los dos huevos siendo comidos por un cerdo. Pasando la mañana, Willow despertaría ignorando esa visión. Pero también notando que Dahlia no estaba ahí. Mientras, Red estaba despierto desde temprano paseándose desde la Playa Sur. Viendo cómo soplaba el viento y unas olas subían poco.

—Bellísimo.— Así como el agua en movimiento, Red también veía el cielo.

Luego de todo esto, Red iría a la Montaña Cabeza de Cerdo. Dónde vería cómo brillaba el océano.

—Después de tanto tiempo... Después de tantos días... Después de tantas peleas, logramos ganar una nueva vida. Un nuevo comienzo. Ojalá Stella estuviera recuperada para ver esto. Como Chuck lo habría querido.

Pasaría una semana. Donde Willow ya notándose embarazada pero también pasando desapercibida, finalmente iría al bosque bambú a visitar a Red solo por un momento.

—¿Entonces tú quieres cuidar los huevos?— Willow preguntaba confundida —¿Y por qué? ¿No era mejor que me encargara yo?

—¿Para que pregunten por el padre y sospechen al final que soy yo? No quiero sonar mala onda pero es mejor que la bandada no sepa de nosotros ni nuestra relación. De ser así, nos expulsarían a ambos.

—¿Y qué te hace pensar eso?

—Les dije que me retiraría. Por lo que ya no los volvería a ver. Excepto unas ciertas veces cuando los visite. Pero si voy muy seguido, pensarán que vago por la isla. Así que por favor avísame cuando pienses que nacerán.

Pasarían horas.

En construcción...

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