¡Squawk! ¡Alto ahí!
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Lágrimas y Heridas es el segundo OVA de la serie Rellow dirigida y escrita por EL SUP3R 13. Su producción empezaría el 26 de febrero del 2019 y terminaría el 11 de octubre del 2020.


Ciudad cerdo...

—Señor Rey Cerdo. Acabamos de fallarle. Casi robamos los huevos pero estos estúpidos tuvieron que intervenir.

—¿Y quiénes son esos estúpidos?— preguntó el rey

—Son la pareja rojo azul. Un líder de la bandada y su compañera la artista. No sabemos si es su novia.— dijo un cerdo con casco.

—Son muy poderosos. Tanto que nos acaban fácilmente. ¿Qué hacemos, Rey Cerdo? Usted es el más sabe.— dijo un cerdo pequeño.

—Entonces mañana habrá que usar la artillería pesada.— dijo el rey enojado.

Varios cerdos se impresionaron al escuchar al rey mencionar “artillería pesada”. Esto por que nunca se había mencionado aquella palabra en años.

—Señor Rey Cerdo. ¿Y a qué se referirá con “artillería pesada”? ¿Y por qué varios cerdos se sorprenden al escucharlo?— preguntó el cabo.

—Significa: inicien el código bandera roja.

—Ahora lo entiendo... Si tanto insiste...— pensó el cabo.

Al subir la bandera roja, muchos cerdos de la ciudad se estuvieron preguntando por qué fue que lo pusieron. Hecho esto, el cabo cerdo tomó el megáfono para alertar a la ciudad.

—¡Atención Ciudad Cerdo! Desde hoy la bandera roja permanece aquí. La razón es por que se declara una guerra entre pájaros y cerdos. Por lo tanto se les aconseja a algunos cerdos refugiarse en ciertos lugares posibles. Otros cerdos vengan preparándose para una guerra inminente. Esto no es un simulacro.

Mientras tanto, la bandada continuaría descansando tras un ataque de cerdos. Excepto por Red y Willow.

—Agradezco que los ayudaras, Red.

—Willow. Tú también cooperaste. De no ser por ti, habrían muerto. Pero mañana la bandada tiene que prepararse. Mañana puede haber un ataque brutal.

—Esto se pondrá horrible. Sobre nuestro amor, ¿Qué pasa si nos descubren?

—Nos separarían. Pero no lo permitiré.— Red le da un abrazo fuerte para consolarla. —No soy un héroe. Pero no permitiré que te dañen. De lo contrario les haré pagar. No dejaré que te toquen.

Luego de ello, Red le daría un beso a Willow por 3 segundos. Causando que esta tuviera algo de sueño. Seguramente por la falta de respiración.

—Casi me dejas sin aliento.— En ese momento, Willow sintió una profunda emoción amorosa. —¿Nos dormimos juntos?

—No lo sé. Luego sospecharían de nosotros. De ser así me matarían.

—No lo harán. De lo contrario me los cargo.

—Bien. Pero no te orines al dormir.

—Ni que fuera una bebé. Sabes bien que soy algo grande. Y por favor. Solo no te dejes llevar o tendría que picotearte.

Al emocionarse, Willow saltó hacia Red para darle un abrazo y un beso. La mañana siguiente, Willow despertaría de buen humor.

—Red. Despierta. No es hora de flojear.

—Unos minutos más. Necesito descansar.— dijo dormido

—Bien, Red. Estaré allá si necesitas algo.

Red seguía dormido. Esto por no poder dormir bien. Mientras tanto, las demás aves preparaban resorteras, armamento y comida. Pero...

—Chuck. ¿No te percatas de que falta alguien en la bandada?

—Así es, Stella. Eso mismo pensé. Red se ausentó esta mañana. Y no sé por qué

—Exacto. Entonces creo que lo mejor sería mantenerlo vigilado hasta confirmar qué pasa.

—No lo sé. Nos sacaría de la bandada.

—¡No si los ayudo!— gritó Bomb disponiéndose a colaborar.

—Bien. Acérquese.— Los tres se unieron para un plan. —Quiero que hagamos lo siguiente...— Hecho esto, Stella estaría susurrando hacia ellos un plan.

Habían pasado unos minutos hasta que Red se levantó del nido. Pero sin darse cuenta de que alguien lo tendría bajo vigilancia.

—¡Red, Red!— saludó corriendo y saltándose a abrazarlo. —Las zarzamoras están maduras. ¿Qué dices si vamos al bosque a recoger?

—Mientras hagas mermelada, por mí bien.

—Te prometo que lo haré. Te lo garantizo. Promesa pluma.

—Mermelada... Desearía un emparedado con mermelada de zarzamora...— pensó el amarillo distraído. —¿Pero qué estoy diciendo? ¡No me debo distraer! Debo tener pruebas de que Red tiene un secreto.

Dicho esto, los tortolitos irían consiguiendo las zarzamoras. Estaban pasando minutos. Tantos que Chuck se aburriría de verlos consiguiendo zarzamoras. Luego de esto...

—¡Red! Mira estas zarzamoras grandes que conseguí.

—Buen trabajo.— dijo el líder emocionado. —Ahora lo mejor será hacer una merienda para cuando tengamos hambre en plena batalla.

—Maldita sea. Esto aburre más que los animes sobre vida cotidiana o escolar.— pensó el amarillo aún observándolos.

Pasaban aún más minutos. Pues Red y Willow continuaban haciendo emparedados con mermelada de zarzamora.

—¡Maldito, Red! ¿Qué secreto tiene?— pensó el amarillo estresado.

—Gracias por tu ayuda, Red.— agradeció la pequeña azulada.

—De nada. Si necesitas algo prepararé un buen armamento.

Parece que el plan fracasó duramente. Y Stella no se sentiría contenta.

—¿Qué viste?

—No mucho. Sin embargo al verlos juntos algo se me vino a la mente.

—¿Qué ocurre? ¿Alguna hipótesis o teoría?

—Sí. Y es que Red y Willow están enamorados y estoy seguro de que mantienen una relación secretamente prohibida.

—¿Y con qué sujeta esa teoría?

—Cuando los cerdos nos atacaron, Red y Willow nunca fueron lastimados. Seguramente por que salieron juntos. No sé a dónde. Pero ni modo que para conseguir “un tesoro”.—

—¿Alguna otra teoría que quieras deducir?

—No sé si te sorprenda pero como últimamente los veo felices, me hace pensar que algo tramaron en privado. Y no es tan bueno como imaginas.

—Suficiente. Creo que tienes razón. Hay algo que me empieza a hacer sospechar. Contando las veces que estuvieron juntos últimamente.

—Eso mismo pensé.

—Por eso pensé en que les echáramos el ojo a los dos. Otro buen plan sería interrogar parte de la bandada. Luca debe saber algo sobre esto.

—Lo mismo diría de Hal. Ese estúpido tucán dice siempre ser honesto.

Mientras tanto, Red y Willow...

—Red. He escuchado un rumor que tienes un armamento. ¿Es cierto eso?

—Así es. Tengo resorteras portátiles hechas de madera petrificada. Son duraderas y muy especiales para ocasiones como esta. Bombas de humo y de aturdimiento. Poppy las solía usar para hacer bromas. Me los regaló en cuanto se enfadó de ellos. Pero para mí son buenas ya que ciega a los cerdos y ala vez saca una nube de humo. Y entonces no podrán vernos. También tengo bombas de ácido. Son muy potentes. Especialmente para accesos difíciles. Derrite mayor parte de las cosas a su paso. Martillos gravitatorios. Casi como el martillo de Thor. Son poderosos y destructivos. Y por último rifles láser. Dahlia los inventó. Ahora estamos listos. Con estas armas los cerdos no nos ganarán.

—Deberías mostrarlos a la bandada. Sería genial.

—Eso mismo pensaba hacer.

Todavía soleaba. Esta vez más de lo normal. Pero no descartaba que Chuck y Stella comenzaran a interrogar parte de la bandada.

—Testigo #1: Luca— Stella empezó a grabar una cinta de audio para interrogar

—Bien, pequeño azulejo. Tú que sabes. El día de ayer, Qué te dijo Willow respecto sobre Red.

—N... No sé nada.— Luca trataba de ocultar la verdad para que estos dos no se enteraran.

—¡Niñato estúpido! Sé que te involucraste en sus amoríos. ¡Contéstame o te arranco las plumas!

—Y yo te grito en el oído hasta quedar sordo.

—... Ya no me sirves. ¡Lárgate antes de que me hagas vomitar. ¡Y no! ¡No te mereces ningún caramelo por ocultar algo que sabes!

—Pues me largo. Al cabo no quería ni un solo dulce.

Hecho esto, Luca empezó a sacar la lengua como forma de burla. Chuck se enojó por tal motivo.

—Hal... El idiota que se junta con Red. ¿Sabes si te admitió que está enamorado de una chica llamada Willow o alguna otra? ¡Dime y a diferencia de Luca, te ganarás un dulce!

—Si lo supiera, ya se los habría dicho. Red solamente dijo que estaba enamorado de una chica pero no me dice cuál. Esperaría que fuera Matilda. Siento que los dos harían pareja.— Al igual que Luca, Hal trató de ocultar la verdad. Pero esta vez diciendo una pequeña mentira.

—... ¡Tucán estúpido! ¡Lárgate o te golpearé con un bate de béisbol metálico!— Chuck empezó a corretear a Hal tras empezar a sospechar que lo que decía parecería mentira.

Tras haberse largado, Hal no tuvo en cuenta esto...

—Un momento... ¿Matilda?... ¡Stella! Anota a Matilda. Creo que tenemos un testigo más.

Mientras tanto, Matilda fue arriba en la nariz de cerdo para pensar lo que pasó esa noche que Red decidía abstenerse de ella.

[Comienza Flashback]

—Y entonces, Matilda. ¿Por qué insistes en salir conmigo?— preguntó el chico rojizo bastante confundido.

—No es algo que pueda responder a un ave como tú. Pero a pesar de que me ayudas mucho, casi nunca sales con nadie. Ni con una chica. Todo por que dices tener que conocerlas. Y eso que tú y yo llevamos mucho conociéndonos.

—Una razón impresionante. Pero hay varias chicas aquí. Y es que no quiero enojarte. Pero sé que eres bonita como una cáscara de huevo. Sin embargo hay otra chica por la que suelo sentir...

[Flashback fin]

—Esa chica... Desearía saber quién es...— Matilda pensó mientras ese recuerdo le viene a la mente.

—¡Matilda!— Bomb comenzó a intervenir. —Red y Willow van a exponer algo. ¿Vienes?

—Uh... Claro. ¡Enseguida voy!

Al escuchar los nombres de los dos pajaritos, la gallinita empezó a sentir una pequeña parte de un mal presentimiento. Y por supuesto, celos.

Pasaron minutos. Tras mostrar el armamento, los pájaros los recogerían..

—¿Y por qué tantas armas si con nuestros poderes es suficiente?— preguntó el hermano mayor con murmullos.

—No lo es. A lo largo de los años, los cerdos han ido evolucionando su inteligencia. Si recuerdas tantos robos de huevos, últimamente vienen con armas e inventario propio.— explicó firmemente el hermano menor. —Así que decidí que lucháramos fuego con fuego.

—¡Eso es usar la cabeza, Red!— felicitó, el amarillo

—Gracias, Chuck. Todo por proteger la bandada... Ahora recuerden darle al cerdo.

Dicho esto, los pájaros verían a los cerdos corriendo con sus armas, carros e inventos. El ataque empezaba. Los azules se lanzarían a las ventanas de los cerdos. Provocando que estos chocaran a otro lado. Terence se cargaría a los tanques. Aplastándolos como un pie a la lata. Matilda lanza un huevo bomba hacia una estructura. Destruyéndolo en un dos por tres. Bomb se lanza a los aviones para explotar y aturdirlos para estrellarse. Poppy usa su tornado para destruir unos mechas. Dahlia se atraviesa y destruye unos vehículos más. Pero por atrás esta vez. Stella levanta una estructura de madera con sus burbujas y Chuck empieza a destruirla con los cerdos a dentro. Hal se lanza y destruye por atrás un mecha más. Silver se lanza y aplasta una torre de cerdos que estaban a punto de dispararle con fuego. Bubbles entra a una estructura y lo destruye inflándose. Willow se lanza como una sierra circular destruyendo globos aerostáticos con cerdos dentro. Luca se lanza y con su grito destruye las ventanas de una estructura. Haciéndolo muy vulnerable. Y para golpe final, Red empuja el edificio y se destruye aplastando a varios cerdos.

—Gracias, Luca. Debería ascenderte de novato a veterano.

—De nada, Reddy. Ahí cuando quieras.

Sin embargo no era momento para celebrar. Unos cerdos empezaron a robarse los tres huevos.

—A ver cómo resuelves esto, cara de acné.— gritó un cerdo con casco.

—¡Nos vemos en la ciudad con el rey cerdo!

—Esos bastardos creen que pueden engañarme.— Red comenzó a sentir una furia bastante excesiva. —¡Aves! Aquí pueden agarrar unas cuantas armas. ¡Los necesitarán para hoy! Es hora de acabar con esto.

Mientras tanto, los cerdos entraron rápidamente a la ciudad cerdo. Esto para darle una sorpresa bastante merecida al rey cerdo.

—Señor Rey Cerdo. Sé que han pasado meses pero hubieron excelentes noticias.

—Ahora no puedo. Tengo que desquitarme de todos los fracasos que tuvimos últimamente durante varios años.

—¿Y si le digo que tenemos los que usted quería desde mucho tiempo?

—Bien. Pero no me hagan perder el tiempo o les arranco sus narices. Ahora adivino... ¿Pastelillos?

—No en lo absoluto.

—¿Manzanas cubiertas de caramelo?

—Va muy frío, señor rey cerdo.

—Unos dorayakis auténticos como los que aparecen en Doraemon con relleno de Nutela. y pasta de judías.

—No sabía que usted era fan de esa serie anime.

—Lo veo cuando no tengo nada que hacer. Además me da risa ese niño de lentes que presume los inventos que Doraemon le da y el gordo o el niño feo se los quita. Y ese de lentes obtiene tantas consecuencias. Pobre niño de lentes. ¡Jajaja!

—... ¡Al fin puedo ser fan sin que me molesten!— Al escuchar al rey, el cerdo con casco superó la vergüenza que sentía al ser fan de ese anime.

—Bueno... Volvamos al tema de la sorpresa.

Dicho eso, el cerdo con casco por fin se recuperaría de la conciencia.

—Oh si claro. Señor rey cerdo... Después de tanto tiempo, al fin tenemos los huevos.

El rey cerdo quedó sorprendido tras ver los huevos frente a sus ojos. No podía creerlo. Se sentía como un sueño hecho realidad.

—Perfecto. Reúnan a los pueblerinos de esta ciudad. Hoy les daremos un buen espectáculo histórico.

Hecho esto, los cerdos se reunirían en el estadio de la ciudad. Esto para esperar un importante espectáculo. Dando ventaja a la bandada para poder entrar sin problemas.

—Bien, todos. Agarren todas esas armas que les mostré y démosles a estos cerdos una última parte de nuestra gentil visita.

Pero había un problema. Los cerdos lanzadores empezaban a aparecer preparando bolas de pólvora. En cuales un solo lanzamiento, estas explotan de un solo golpe. Tras explotarlas, estas sacan una moderada cantidad de humo. Al haber lanzado los pájaros empezaron a tener problemas para lanzar el golpe. Hasta que Red se ofreció a sacar resorteras equipadas con láser de apunte y viseras que consistían en luces LED y un visor protector. Hecho esto, algunos se lanzaron contra los cerdos lanzadores. Entre ellos, los pájaros azules lograrían la puerta. Provocando que uno de los cerdos encendiera la alarma.

—¡Entremos! No sabemos cuánto tiempo estará abierta.— Red y bandada entrarían a tiempo.

Al sonar la alarma, el rey cerdo ordenaría a Bigotes y a los cabos esconder los huevos. Luego de haber entrado, unos cerdos de seguridad rodearían a la bandada que apenas habían entrado. Estos cerdos vendrían equipados con porras eléctricas y pistolas paralizantes.

—¡Maldición! Ahora sí nos acabaron... Solamente hay una...— Uno de los cerdos paralizaría a la ave rosada. Quien desgraciadamente no pudo terminar de hablar. Por lo que perdería el conocimiento.

Al verla electrocutada, Chuck recordaría las veces que los cerdos la atacaron en peleas pasadas. Pero éste recuerdo sería el peor de todos. Primero comenzaría a llorar para finalmente mostrar una cara tan enojada.

—... ¿Quiénes se creen ustedes, bolsas de vómito?... ¿Quiénes se creen para tratar así a alguien que amo?... ¿Quiénes se creen para... tratar de asesinar... a la chica... con la que me quiero casar?... Nadie... Toca... ¡A mi Stella!— habiendo dicho esto, el pájaro carpintero comenzaría a entrar en modo fuera de control.

Chuck atacaría a los cerdos de una manera muy brutal mientras cuidaba el cuerpo de su novia. Por lo que los demás cerdos lo rodearían. Dando la ventaja para que las aves pudieran entrar al castilo. Pero había un problema. Las puertas estaban cuidadas por unos cerdos con cascos espartanos equipados de lanzas de piedra y escudos hechos de titanio.

—¡Red! Las bombas de ácido. Tengo un plan.

—¿Las bombas de ácido? ¡Bomb! ¿Qué pretendes?

—Distraeré a los cerdos y abriré la entrada.— Bomb se pegaría las bombas de ácido.

—¿Estás seguro? No creo que puedas.

—Claro que podré. De hecho sobreviviré. Promesa pluma. Ahora cúbranse.

—¡Bomb! ¡Espera!

Luego de todo esto, Bomb mataría a los cerdos con una explosión. Al mismo tiempo rompería la puerta. Sin embargo, Bomb desaparecería en acción. Tras esto, los pájaros entrarían al castillo. Solo para ver otros cerdos. Esta vez equipados con torretas.

—¡Esto ya no me parece bueno, Red!— Willow comenzaría a tener un ataque de pánico. Pero Red comienza a calmarla.

—No te asustes. Te juro que sobreviviremos.

Dicho esto, los cerdos comenzarían disparando. Al mismo tiempo, Red y bandada procederían a cubrirse y esperar hasta que sus torretas se sobrecalienten para poder caminar. Al llegar cerca, Dahlia los atacó de varios golpes y atravesadas. Hecho esto, la bandada comenzaría la búsqueda de los huevos. Tras esto, los cerdos ya habían preparado un robot gigante que consistía en brazos tanque, una hombrera con torreta minigun y puños hidráulicos. Y como último recurso, una bomba de tiempo que destruiría toda la ciudad. Hecho esto, los cerdos fueron rodeando el área donde se ubicaba la bandada. Solo para sacar ese robot que el rey había preparado.

—Es más grande de lo que imaginaba.— La pequeña búho sintió un gran escalofrío al ver este grandioso robot metálico.

—¡Prueben mis misiles de tanque!— El rey cerdo empezaba a atacar a mayor parte de la bandada. —Nunca encontrarán los huevos. Son míos.

—¡Eso creíste tú, escoria!

—¡Les dije que sobreviviría!

—¡Chuck!, ¡Bomb! ¡Están vivos!— Red se sorprendió tanto de verlos vivos.

—¡Red! ¡No puedo creer que sigas con vida! Los huevos están a punto de nacer.— Bomb llevaba consigo los huevos.

—Hay que darle a ese cerdo un regalo que nunca olvidará.— Chuck llevaba consigo a Stella.

Dicho esto, los dos fueron dejando lo respectivo en un lugar seguro. Era la batalla bastante brutal. Chuck empezaba a esquivar disparos de tanque y de torreta. A su vez que lo estaba distrayendo.

—¡Oye, Bola 8! ¡Tu turno!

Dicho esto, Bomb comenzaba a entrar dentro del robot para explotar por dentro. Provocando que el robot dejara de funcionar. Como último golpe, Luca gritó tan fuertemente rompiendo la ventana de la cabina.

—¡Admítelo, maldito! ¡Estás acabado!— Luca quiso ponerse furioso contra el rey.

—Eres muy bueno inventando frases. Pero no lo vuelvas a decir la próxima vez.— Red dijo con una cara de orgullo.

El rey cerdo empezaba a mostrarse con una cara bastante ensangrentada. Sin embargo, estaba vivo. Pero no por mucho tiempo.

—Si yo muero... ustedes morirán conmigo...— dicho esto, el rey cerdo comenzó a presionar el botón del tiempo para la detonación de la ciudad.

El conteo para la detonación ha iniciado con 5 minutos. Todo aquél personal y gente involucrados en la ciudad tiene derecho a buscar un refugio o evacuar inmediatamente. Se recomienda llevar lo necesario como comida, documentos y cosas personales. Repetir. Todo aquél personal y gente involucrados en la ciudad tiene derecho a buscar un refugio o evacuar inmediatamente. Se recomienda llevar lo necesario como comida, documentos y cosas personales.

La alarma comenzaba a sonar. Muchos cerdos estaban preparando su escape. Pero no tendrían mucho tiempo para sobrevivir. Mientras, los pájaros irían al carruaje con Bubbles inflándose y exhalando para dar impulso. Al mismo tiempo llevando consigo los tres huevos a punto de nacer, y a Stella quien estaba en coma tras la electrocución. Era un escape cada vez más difícil. La ciudad ardía en llamas. Muchos edificios comenzaban a desmoronarse. Esto por que varios cerdos comenzaban a llevarse la comida.

—Ahora imagino por qué ya no hubieron humanos en el otro mundo.— La pequeña búho pensó al ver la ciudad llenándose de robos.

Al ir demasiado rápido, chocarían con un tope. Por lo que uno de los miembros de la bandada se caería al suelo.

—¡Vuelvan! ¡No me dejen aquí!— La pequeña pintora gritaba pero casi nadie la escuchaba.

En cambio, el líder cardenal sí lo hizo. Por lo que se bajó del carruaje.

—¡Vuelve, Red! ¡Se agota el tiempo!— Chuck le gritaba a todo pulmón.

—¡Sigan! ¡Los alcanzo lo más pronto posible!

Dicho esto, Red procedió a ir por Willow. Pero quedaba menos tiempo de lo creído. Entonces los dos fueron buscando un refugio para sobrevivir de esa explosión. Tras esto, los dos fueron entrando a un túnel subterráneo que resultó ser un mini búnker de hace varios años. Resto de la bandada ya había escapado con Stella y los huevos a salvo. Llevándolos a la Meseta de Cobalto.

—Yo soy inevitable...— El rey cerdo, a punto de morir, se quedó mirando a los cerdos bastante asustadizos.

La explosión ya había comenzado. Con un campo creciente de incineración que derrumbaba todo a su paso. Provocando la destrucción de toda la ciudad cerdo, y la extinción de aquella especie. Habían pasado unos minutos después de la explosión. Al ver esa nube con forma de hongo, Dahlia pensó lo siguiente:

—Hay líderes ricos y poderosos que solo piensan en preocuparse por sí mismos. No por los demás. A ellos solo les importa el poder y les encanta hacer lo que se les cante la mente. Ellos no solamente prefieren ver arder al mundo. También prefieren ver cómo unos mueren para que otros exijan justicia. Sin que se pueda hacer nada al respecto. Incluso hay cobardes que prefieren dejar libre hasta el más buscado en lugar de darle pena de muerte. También hay quienes provocan guerras sin que uno quisiera empezar. Por esta razón, es que hay especies que se extinguieron... a causa de ellos mismos.

Pasaba una hora. Willow había decidido salir. Pero Red la detuvo.

—No es seguro. Hay que esperar hasta en unos días o hasta que nos encuentren.

—Pero... ¿Y si no nos encuentran?

—Lo harán. Recuerda que aquí hay comida para un solo día. Así que habrá que comer poco a poco y aguantar el hambre. Ya sé que morimos si no comemos. También sé que es muy poca comida. Pero podemos mantener nuestra sangre estable si comemos poco a poco. Sería casi como empezar una dieta algo estricta.

—No me siento bien.

—Ya te acostumbrarás a esto. Además...— Red se detuvo a ver de cerca a la pequeña pavorreal. Entonces comenzó a ver una gota de sangre en la frente. —Necesitaré que te quites el sombrero un momento.

Hecho esto, Red comenzó a marearse ya que nunca había visto a Willow tan herida. Con moretones y una marca llena de sangre comenzando a derramar. Visto esto, Red fue usando una botella de agua para echarle a Willow en la frente para limpiarle. Era difícil. La sangre de Willow derramaba más de lo que uno imaginaría. Luego de todo esto, Red había traído consigo un botiquín que por suerte incluía alcohol, peróxido de hidrógeno, gasa y vendas. Esto para desinfectar otras heridas más que tenía en su cuerpo.

—Luchaste como una buena guerrera. Ahora toca descansar y vivir una vida que siempre quisiste. Excepto ahora. Debemos esperar unos momentos para que nos encuentren. Por ahora come lo que te mencioné y luego duermes.

—¿No habrá de casualidad alguna hoja, lápiz, pinceles o pinturas?

—Me temo que no. Solamente poca comida y unas cuantas pistolas de bengala. Lo cuál servirá para que nos encuentren.

—¿Cuánto tiempo durará esto de la ciudad en llamas?

—Tomará días esperar. Si salimos inmediatamente, nos quemaremos y estaremos como pollo asado para venderse en algún buffet. Por lo tanto nos queda esperar. Lo cuál no me dará tiempo de cuidar los huevos. Solo espero que nadie los dañe. Ahora debo dormir. Tú por ahora no salgas para nada.

Habían pasado 3 horas luego del último impacto. Dahlia todavía seguía mirando cómo la ciudad continuaba ardiendo. Al mismo que se carbonizaba tras horas de la explosión. Así como el cielo pasó de ser un azul claro a un tanto rojo infernal. Haciéndole pensar que Red y Willow murieron. Pero otra parte pensaba que no. Detrás de ella Chuck la veía cansada y estresada luego de lo pasado. Así que decidió acercársele para ver su condición. Pero...

—Dahlia. Te vas a perder el nacimiento de los huevos. Sin mencionar que no has comido después de la batalla. Lo mejor será que vuelvas.— dijo el carpintero preocupado.

—No sé si podré. Es increíble que perdiéramos dos de nuestros miembros.

—Será mejor que vuelvas para decirme cómo está Stella.

Dicho esto, Dahlia fue examinando a la pequeña ave rosada. Al verla completamente, su pulso comenzaba a trabajar de vuelta. Pero tenía poca respiración. Así que la tuvieron que dejar en su nido.

—Despertará alrededor de una semana. Cuídala bien. Asegúrate de que no le pase nada.

—Oye, Dahly. ¿Y qué pasará con Red y Willow?

—En unos días empezaré la búsqueda. Por ahora solo hay que esperar que la ciudad deje de arder.

Pasaron 4 días. Los huevos habían nacido. Dos machos y una hembra. El primero de color café caramelo, el segundo de color cian, y la última de color lavanda. Los tres todavía sin nombre. Pero todavía planeando... Luego de todo esto, Hal y Dahlia fueron en búsqueda de Red y Willow. Quienes ya estaban debilitados tras la falta de alimentación.

—Me siento mal... No hay comida... Y ya me empiezo a marear...—dijo la pequeña pavorreal

—Resiste. En estos momentos ya deberían estar aquí. Iré preparando las bengalas. Por ahora no salgas a menos que dé el aviso.

—¿Al menos no puedo acompañarte?

—¿Y sacrificar tu vida para salvarme? Olvídalo. Eres muy pequeña para terminar así. No creas que puedo vivir sin ti. Además no durarás ni un minuto. Quédate aquí por el momento y te aviso en cuanto nos rescaten. Si no vuelvo en una hora, haz lo que se te cante.

Dicho esto, Red fue encendiendo una bengala amarilla. Esto llamando la atención de Hal y Dahlia. Quienes fueron llevándolos a una sala de urgencias para ser revisados. Pero no todo era felicidad. A los pocos minutos de ser enviados a la sala de emergencias, Willow se desmallaría tras recibir un fuerte dolor de cabeza debido a la falta de alimento. En cambio, Red solamente sufría de mareos y vómito. Luego de esto, los dos fueron atendidos muy bien por Dahlia. Sin embargo, Red y Willow permanecerían dormidos durante unas horas. Pasando aquél tiempo, Red sería el primero en recuperarse parcialmente. Mientras que Willow perdería la conciencia por un tiempo.

—¿Qué hice para merecer esto?— Red se sentía mal al pensar que Willow estaría muerta.

—No es tu culpa, Red.— Dahlia trataba de hacerle sentirse bien y explicarle lo que realmente pasó. —De hecho, todavía es una niña. Y los menores son los que tienden a desmayarse tras la falta de alimentación. Pero no te preocupes. Despertará dentro de poco.

—Ya entendí. Aún así lamento haberlos metido en este gran lío. Sé que fueron demasiados. Pero éste ha sido el peor de todos.

—Pero lo acabamos. Y valió la pena. Ahora los huevos han nacido. Solo falta que todos se recuperen y celebramos una fiesta. Y estás totalmente invitado.

—¿Y qué pasó con Stella?

—Ya estás a punto de presenciar la respuesta.

Pasando unos minutos, Red, Chuck y Dahlia verían a Stella abriendo los ojos. Era un momento conmovedor para aquellos tres que la veían. Stella sacaba una lágrima al ver a Chuck sano y salvo.

—Menos mal que está bien. Mis esperanzas sirvieron como una tacita de un champurrado con unos polvorones gigantes.— Chuck se sentía muy emocionado de verla despertándose.

Stella solamente podía sacar una sonrisa. Pero por ahora no podía hablar ni caminar.

—¡Venga, Stel! ¡Di alguna palabra por favor!

—Lo lamento, Chuck. Su coma la dejó inmóvil y ahora no puede hablar. Mucho menos podrá caminar. Temo que tendremos que ponerla en proceso de recuperación. Lo cuál toma un largo tiempo. Quizá querrías ayudarme a recuperarla. Te conviene si quieres declararle.

—No lo sé.— Chuck no se sentía seguro ya que no quería meter a Stella en un "problema". —No me siento digno de hacerlo. Ya sé que ella no puede recuperarse rápidamente. Pero tampoco quiero matarla dejándola en estado vegetal o con una contusión cerebral.

—No lo harás si dejas que te ayude. Confía en mí y te aseguro que serás el mejor esposo que ella habría querido. Y cuando seas padre, podrás contarle ese momento a tus hijos y sabrán que eres el mejor héroe.

—... ¿Y a qué costo?

—No hay costo. Recuerda que para eso es la bandada. Por que somos no solamente una amistad. Sino también una familia. A pesar de no pertenecer a la misma sangre, nos ayudamos unos a otros. Pase algo bueno o malo. Siempre nos ponemos al pendiente por si algo. Siempre nos preocupamos unos por otros.

—... Está bien. Hagamos lo que se pueda.

—Tomaste una buena decisión, Chuck.— Red se sentía orgulloso de la opción que tomó su hermano. —Sé que en el fondo no querías hacerlo por temor de herir a Stella. Pero no pasa nada. Siempre estamos contigo.

—Gracias, Reddy. También a ti, Dahly. Ustedes junto con Bomb me apoyan muy bien. No sé cómo compensar esto.

—No te preocupes. Solo queremos verlos a ambos como una gran familia.— Dahlia felicitó.

Tras esto, Chuck fue yendo por madera y tallos de paja para hacer una silla de ruedas. Luego de todo esto, Chuck llevaría a su rosada novia para un suave paseo inolvidable por toda la isla. Haciendo que ésta última soltara una lágrima y una pequeña sonrisa apenas notoria. Para terminar el paseo, el pequeño carpintero la llevaría ala vista de las ruinas de la ciudad cerdo.

—Lamento si te muestro esta vista. Pero ese fue un recuerdo inolvidable para mi opinión. No te preocupes. Ese cerdo ya pagó su vida. También los demás. Incluso el rey. Fue un recuerdo fuerte. Pero lo supero poco a poco. Ya que ahora los huevos están a salvo. De hecho nacieron mientras dormías. Solo falta esperar que tú y Willow se recuperen totalmente y celebramos la victoria con pescado y jugo de ponche de frutas. También tendremos juegos divertidos como el póquer. Bomb y yo hemos practicado ese juego. Y en cuanto te recuperes completamente, te enseño a jugar si te parece.

Stella no podía responder nada pero en el fondo se sentía feliz de ver cómo finalizó una guerra que duró un buen tiempo. Mientras Chuck y Stella veían el paisaje, Dahlia fue al laboratorio para examinar a Willow. Pero hubo una sorpresa muy inesperada.

—... No es cierto.— Al ver a Willow con un problema aún más grande, Dahlia comenzó a sentir un gran temor. —Red debe saber esto.

Continuará...

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